Querido... amor:
¿Recuerdas aquella tarde de septiembre? Yo sí, como si fuera ayer.
Recuerdo que no presté atención adonde íbamos pues solo tenía ojos para ver como conducías,
para ver y memorizar cada uno de tus rasgos y gestos ya aprendidos. Recuerdo que paraste el coche y me llevaste aun parque, que hermosura de parque...
Cada una de las flores parecía bailar a nuestro paso, cada una de las ramas parecía acariciarnos con dulzura,
como si fuéramos amantes secretos, nos escondió el sauce dentro de sí.
Extendiste la manta de nuestro picnic, pero no comimos. Me agarraste la mano y con la mayor ternura que existe me cogiste el rostro entre tus dedos y me besaste, me dejé llevar, me sumí en un mundo feliz, aquel de los cuentos infantiles de princesas y hadas.
Desperté con el corazón palpitando con fuerza, pensando en cada una de las cosas que me habías dicho,
eran lo mas bonito que había oído nunca, nos juramos amor y vida, muerte y paz, nos prometimos todo aquello que podíamos prometer y lo sellamos con un beso.
¿Pero de que sirvió?¿De que valen todas eso si ya no estas aquí?
Te fugaste con mi amor.. y no te lo perdono.
¿Acaso las promesas de una noche de pasión, solo son validas hasta el amanecer?

No hay comentarios:
Publicar un comentario