lunes, 19 de diciembre de 2011

Una promesa es una promesa

Querido... amor:
¿Recuerdas aquella tarde de septiembre? Yo sí, como si fuera ayer.
Recuerdo que no presté atención adonde íbamos pues solo tenía ojos para ver como conducías,
para ver y memorizar cada uno de tus rasgos y gestos ya aprendidos. Recuerdo que paraste el coche y me llevaste aun parque, que hermosura de parque...
Cada una de las flores parecía bailar a nuestro paso, cada una de las ramas parecía acariciarnos con dulzura,
como si fuéramos amantes secretos, nos escondió el sauce dentro de sí.
Extendiste la manta de nuestro picnic, pero no comimos. Me agarraste la mano y con la mayor ternura que existe me cogiste el rostro entre tus dedos y me besaste, me dejé llevar, me sumí en un mundo feliz, aquel de los cuentos infantiles de princesas y hadas.
Desperté con el corazón palpitando con fuerza, pensando en cada una de las cosas que me habías dicho,
eran lo mas bonito que había oído nunca, nos juramos amor y vida,  muerte y paz, nos prometimos todo aquello que podíamos prometer y lo sellamos con un beso.
¿Pero de que sirvió?¿De que valen todas eso si ya no estas aquí?
Te fugaste con mi amor.. y no te lo perdono.
¿Acaso las promesas de una noche de pasión, solo son validas hasta el amanecer?

Aunque huya... es mio

Se lo que sientes, se que lo sientes, la brisa del viento levantando temblorosa tu ropa, el jugueteo indebido de los mechones de tu hermoso pelo que caen, cual cascada por tu espalda.
El movimiento eléctrico de tu cuerpo al caminar, hace que se me pare el corazón. 
Ver tus labios rosados y gruesos, inimaginables, inalcanzables, imposibles...Y
quedarme parado cuando me miras, relampaguean tus ojos y me emociono, pues en mi mente 
yo soy la causa de que brillen, de que tus pupilas se agranden hasta limites insospechados, 
mas todo es mi imaginación... 


Cuando me dices que tu amor es de otro no puedo hacer nada mas aparte de correr,
volar con mis pies doloridos y sangrantes, tratar de huir del dolor que me sigue, que no me deja dormir,
que me grita que reclame lo que me pertenece, que te pida mi corazón, porque es mío.